banner Ayto para web Clave

Información económica
de la comarca de Antequera

25 junio 2024
18:14 CET
Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

Nuevos tiempos; nuevos mercados; nuevos sabores

Fabricación mantecados Delicias Antequera
Elaboración de polvorones en la fábrica de Delicias de Antequera
930x380 anuncio Cueva de Nerja junio agosto 2024
930x380 anuncio Cueva de Nerja junio agosto 2024

Si hay un olor inconfundible en el otoño de Antequera -sobre todo en su Polígono Industrial- ese es el de la canela. La que llevan cientos de mantecados y polvorones que se elaboran en la docena de compañías que se dedican a su fabricación. Algunas desde hace más de un siglo y otras con apenas unos años de historia, pero la inmensa mayoría sabedoras de que los nuevos tiempos vienen marcando cambios en los gustos y otras tendencias en los mercados que no se pueden dejar de un lado.

“Antes había familias que se llevaban cajas con 10 kilos, porque era lo normal, y ahora algunas compran un kilo o kilo y medio”, comenta a Clave Económica el responsable de producción de La Antequerana, Guillermo Ramos. El menor tamaño de las familias actuales tiene un peso más que evidente en la compra que se hace ahora de mantecados, polvorones y otros dulces típicos de las fechas que están por entrar. Sin embargo, también influyen otros factores como es un mayor cuidado por la salud, máxime cuando hablamos de productos con un importante aporte calórico.

Esa tendencia hacia una alimentación más saludable está muy presente en los fabricantes. En el caso de La Antequerana tienen muy claro que el público demanda productos sin colorantes ni conservantes añadidos y los reducen a su máxima expresión. Y ya desde hace tiempo se apostó por introducir otra grasa como el aceite de oliva en determinados productos, en sustitución de la clásica manteca, para continuar con la lista de ingredientes que se completa con la harina, el azúcar, la canela, la almendra “o lo que toque”.

En esa receta, como vemos, no falta el aditivo que endulza la masa y que se ha extraído tradicionalmente de la remolacha o de la caña de azúcar. Pero la mala fama que ha ido cogiendo en los últimos años, sumado a la aparición de nuevos edulcorantes, hace que incluso en recetas tan centenarias se vayan haciendo hueco a otros componentes. Un ejemplo es el azúcar de abedul que emplea el Obrador San Pancracio para hacer una de sus variedades de mantecados.

Este producto, que se extrae de la corteza del abedul, tiene un menor aporte calórico: en torno a un 40% menos de calorías que el tradicional azúcar blanco. Además, entre sus ventajas también están un menor perjuicio a los dientes, respecto al ácido que sí generan las bacterias de la boca cuando se alimentan del habitual azúcar blanco. Pero si hay sin duda un beneficio para la salud que ha hecho que esta empresa apostase por ello es que este edulcorante es apto para los diabéticos: su índice glucémico -la medida en que los alimentos con hidratos de carbono elevan la glucosa en sangre- es de 7 mientras que el del azúcar blanco llega a 99.

Pilar Aguilera San Pancracio
Pilar Aguilera, junto a productos del Obrador San Pancracio, como sus bocaditos

La conciencia del cuidado por la salud también ha hecho que en San Pancracio hayan decido apostar por formatos más pequeños. Pero ya no sólo hablamos de envases con menos cantidad, sino también reducir el producto hasta un tamaño que sea compatible disfrutar de su sabor sin sentir tanta culpabilidad por las calorías extras ingeridas: los bocaditos. “Están teniendo muy buena aceptación”, señala Pilar Aguilera a Clave Económica desde el establecimiento que el obrador tiene en la calle Calzada de Antequera.

Más allá de la canela y la almendra
En San Pancracio elaboran sus bocaditos de sabores tradicionales como la canela con ajonjolí o la almendra. No faltan habituales de dulces navideños como los de limón y turrón, pero también han ido apostando por otros con los que atraer a nuevos públicos, como son los de avellana cordobesa y de vainilla y nueces.

Pensar en ingredientes como estos últimos hace 40 ó 30 años era algo que se salía de lo normal. Algo que distaba bastante del mantecado de canela o del polvorón de almendra, indudables ‘estrellas’ del otoño y la Navidad en Antequera. Pero con el paso de los años, emprendedores locales lo hicieron, como Juan Manuel Aguilera y Violeta Rivas. El primero lleva décadas en un sector que conoce muy bien su familia y junto a su pareja puso en marcha hace más de dos décadas Delicias de Antequera. La meta de hacer un producto artesanal y de calidad indudable siempre estuvo presente, y así lo han logrado con su polvorón de almendra, que copa más de la mitad de una producción, que supera los 670.000 kilos de dulces. Incluso ha sido destacado por la Guía Repsol en su ‘Guía de los alimentos y bebidas de España’. “Este producto nos lanzó”, admite Violeta Rivas.

Y con ese impulso se aventuraron a elaborar desde polvorones de aceite de oliva con pistachos -lanzados en 2018- hasta otros de cacao con almendras y un baño de chocolate blanco, pasando por mantecados con ese sabor y con pepitas de chocolate. “Somos una empresa joven e innovadora y nos gusta hacer cosas nuevas, buenas y diferentes”, apunta Rivas a Clave Económica en sus instalaciones en el Polígono Industrial de Antequera.

Precisamente el pistacho ha ido ganando terreno y adeptos en los últimos años en esta industria. Un fruto seco que no sólo forma parte de la receta de algunos de los polvorones que se pueden comprar en la localidad, sino también en alfajores como los de La Antequerana. También en este dulce herencia de la gastronomía andalusí, cuya receta clásica lleva la almendra como protagonista, quisieron innovaron en esta compañía centenaria -hoy en el Grupo San Roque-, al elaborarlos con piñones. Igualmente, tanto este último ingrediente como el pistacho los introdujeron hace tres campañas en sus dulces y hace dos hicieron lo propio en el mercado con mantecados sin azúcar, de diferentes sabores. De esta manera alargaron la lista de su catálogo a las cerca de 40 especialidades.

envase 130 aniversario Antequerana
Envase para conmemorar el 130 aniversario de La Antequerana en 2018

Nuevos envases y nuevos mercados
Otro de los aspectos de la industria del mantecado donde La Antequerana no ha dejado de innovar es en la presentación de sus productos, con nuevos envases donde miran al pasado. Sólo hay que ver las cajas metálicas puestas a la venta por la compañía en los últimos años. En 2016 sorprendieron con la venta de un tipo de surtido con una imagen antigua de trabajadoras del obrador en la calle Merecillas y otro con una ilustración donde aparecían el dolmen de Menga y la Peña de los Enamorados, con motivo de su declaración como Patrimonio Mundial de la Unesco. El pasado año hicieron lotes para celebrar el 130 de la compañía, en una caja de metal de edición limitada, que rememoraba los envases del pasado y en la que se recordaba como era la España de finales del siglo XIX. Y para este año año han creado una nueva caja metálica con la tradicional imagen femenina de la compañía, esta vez dentro de un abanico, que esperan que funcione muy bien para la venta a turistas y demás visitantes que llegan hasta la localidad, y en especial a su cafetería y antiguo obrador en la calle Merecillas.

En Delicias de Antequera también están renovando el embalaje de sus productos, empleando cajas con postales “muy navideñas”. Imágenes clásicas en el imaginario colectivo de lo que son esas fechas, que se salen de lo local y buscan a un público más diverso, incluido el internacional. Y es que, a día de hoy ya exportan a Andorra, Francia y Alemania y a su página web llegan pedidos de países latinoamericanos como Argentina, Brasil, México o Nicaragua e incluso desde el estado norteamericano de Florida.

En La Antequerana también cuenta con público internacional. “Tenemos pedidos de todo el mundo”, recuerda Guillermo Ramos. Son clientes particulares que les reclaman sus mantecados y polvorones desde lugares como el Reino Unido o Panamá.

Ángel Sancho-Melero (izda) y Ángel Sancho Paradas producción mantecados
Ángel Sancho-Melero (izda) y Ángel Sancho Paradas, en su fábrica

Eso sí, en lo que se refiere a enviar dulces típicos de las fechas que entran fuera de las fronteras españolas, los que se llevan la palma son el Grupo Sancho Melero, que en su catálogo cuenta como novedad con un polvorón 12% de almendra tostada. En la actualidad exportan a estados europeos como Alemania, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal y Rumanía; asiáticos como China y Japón; de Oriente Próximo como los Emiratos Árabes, y llegan también a Estados Unidos -California, Florida y Texas y países africanos como Guinea, Guinea Bissau, Marruecos, Mauritania y Sudáfrica. Ucrania ha sido el último al que han llegado sus productos.

En la campaña de 2018 la fabricación alcanzó los 2,7 millones de kilos, con una facturación de casi 8 millones de euros, las previsiones para este año se sitúan en los 3,2 millones de kilos -de los cerca de 6 de toda la industria en Antequera- y unas ventas de cerca de 9,5 millones de euros. “Nuestro crecimiento es por la calidad y presentación de los productos”, indica Ángel Sancho-Melero Gómez, director comercial de un grupo que gracias a su buen hacer tiene un acuerdo para hacerse con el 95% del suministro de mantecados y polvorones a granel para el grupo Carrefour en todo el territorio nacional.

Las alianzas comerciales también están ayudado al crecimiento de La Antequerana, cuya producción este año ronda los 350.000 kilos. Así, el pasado año alcanzaron un acuerdo con las tiendas Sabor de España, ubicadas en algunas de las principales localidades turísticas de Andalucía. En Málaga cuentan con tres establecimientos; puntos de venta a los que hay que sumar un espacio instalado un año más en el Palmeral de las Sorpresas, en la zona del Muelle 2 del puerto de la capital. “Es una zona muy buena. Y no sólo por los cruceristas, sino por todos los turistas y gente que hay paseando por allí”, incide el responsable de producción de La Antequerana.

La Perla: la tradición por bandera
Si hay un punto en Antequera donde ese olor a canela se hace más evidente es en las inmediaciones de La Perla. A medida que uno sube por la calle Mesones desde Infante don Fernando y se acerca al número 26, se empieza lo que será como un viaje al pasado, en cuanto se traspasa el zaguán de la casa. Casi como si el tiempo no hubiera pasado, tras la zona de despacho, varias mujeres se encargan con sus manos, primero de darle forma a unos dulces muy cotizados -en su día llegaron a la Casa Real- y, posteriormente, de envolverlos con una técnica que aúna velocidad y delicadeza.

trabajadoras La Perla Antequera | @Clave_Economica
Trabajadoras en el obrador de La Perla

Por esas manos pasan una producción que ronda los 48.000 kilos por campaña entre mantecados, polvorones, roscos y alfajores, de los prácticamente todo se quedan en territorio nacional, salvo algún que otro cliente en el extranjero como algún pedido que llega de tierras francesas, como apunta el gerente de la empresa, José Antonio Navarro.

Y es que, en La Perla, con cerca de 80 años de historia, no les obsesiona ni mucho menos seguir creciendo más allá de la capacidad de su obrador. Su satisfacción reside en la respuesta de los clientes y en hacer prevalecer la elaboración artesanal respecto a la innovación: mantecados y polvorones con receta de antaño, amasado alejado de la actual industrialización y cocción en un horno de leña testigo de un tiempo pasado que parece haberse atrapado en las paredes del obrador.

Comparte el artículo:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas Noticias