La entrada del Edificio de Usos Múltiples de La Joya se convirtió el pasado fin de semana en el punto de encuentro de vecinos de la zona sur del Torcal, así como de agricultores y ganaderos de esta parte de la provincia y su entorno, y otros ciudadanos que quisieron mostrar su rechazo a la planta de producción de hidrógeno verde ‘La Joya H2’ plantado en en el término municipal de Antequera.

La cita, organizada por la Plataforma por la Protección de la Zona Sur del Torcal y la Asociación Valle Natural Río Grande, tenía como fin dar a conocer a los presentes sobre este proyecto y posibles consecuencias medioambientales derivadas de unas instalaciones industriales que, entre otras infraestructuras, plantean una tubería de 27 kilómetros hasta la depuradora del Guadalhorce; así como informar sobre cómo realizar alegaciones.
Desde el Ayuntamiento de Antequera ya dejaron claro su “oposición expresa” a estas instalaciones. Y en el caso de Villanueva de la Concepción no sólo están dispuestos a poner sus propias alegaciones como Administración local, sino también colaborar con la ciudadanía para presentar el mayor número posible, como apuntó su alcalde, Gonzalo Sánchez, durante el encuentro.
Desde la organización agraria COAG también han mostrado su desacuerdo con el proyecto de ‘La Joya H2’ y alertan de que puede suponer un cambio radical en el modelo territorial, desplazando suelo productivo y comprometiendo actividades ya consolidadas. “La actividad agraria y ganadera no solo sostiene empleo directo, sino que vertebra población, fija habitantes en el medio rural y genera economía en pedanías como La Joya y municipios del entorno como Villanueva de la Concepción, Almogía o Valle de Abdalajís”, han expuesto este miércoles en un comunicado.
En este sentido, recuerdan que el sur del Torcal es una zona de tierras fértiles, con explotaciones agrícolas consolidadas y un tejido ganadero especialmente relevante en caprino, con una de las mayores concentraciones de cabra malagueña de la provincia. “Esta cabaña constituye la base de numerosas explotaciones familiares y de una industria láctea vinculada a la calidad y al territorio”, han subrayado
Para COAG, el desarrollo de energías renovables debe ser compatible con la preservación del entorno rural. “Estamos hablando de un territorio cuya economía depende del campo, de la fertilidad de sus tierras y de la disponibilidad de agua. Comprometer estos recursos es poner en riesgo su presente y su futuro”, señala David Martín, responsable del sector caprino de COAG Málaga.
Es por ello que la entidad reclama que cualquier planificación energética tenga en cuenta la realidad productiva del territorio, priorizando la protección del suelo fértil, la actividad ganadera y la sostenibilidad socioeconómica de la comarca de Antequera.









