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de la comarca de Antequera

29 mayo 2026
22:06 CET
Leonor García-Agua, directora de Sabor a Málaga

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“Tenemos prácticamente de todo y nuestra despensadebe reflejar quiénes somos”

Leonor García-Agua, directora de Sabor a Málaga en su despacho
Leonor García-Agua, directora de Sabor a Málaga en su despacho

Está convencida de que su llegada a Sabor a Málaga, no es casual. Más bien, casi una consecuencia -ella lo califica de “fortuna”- tras un recorrido institucional que le llevó a ser alcaldesa de su localidad natal, Cártama, sumado al hecho de que desde pequeña vivió muy de cerca lo que era el trabajo en el campo y ver sacar adelante un negocio familiar especializado en la elaboración de un producto agroalimentario…es decir, como tantos y tantos autónomos y pymes que dan ese ‘sabor’ -y generan riqueza y empleo- a la provincia.

15 años de andadura. Se dice pronto…Y buena parte de este recorrido, usted ha estado al frente. ¿Qué balance hace de este tiempo y de la evolución de esta iniciativa en todos estos años?

Positivo, muy positivo. Los datos que nos han venido reportando los productores adheridos durante todos estos años, así como los sondeos y análisis económicos sobre la gestión amparan el trabajo que hemos desarrollado desde la marca. Pero conviene recordar que esta labor es un trabajo en equipo, un trabajo codo con codo con nuestros productores, comercios de proximidad y restauradores, con quienes se crean sinergias y oportunidades para avanzar. Una labor que requiere atender circunstancias muy diversas y excepcionales, desde las derivadas del cambio climático como las sequías o lluvias torrenciales, hasta aquellas causadas por una plaga, los conflictos bélicos e incluso, como bien recordamos todos, una pandemia.

En ese balance, todas las acciones que se han llevado a cabo siempre han tenido un n mismo fin: dar a conocer nuestros magníficos productos y recordar que consumir los productos malagueños generan riqueza, empleo y desarrollo en nuestros pueblos.

El primer gran objetivo de Sabor a Málaga era unificar bajo una imagen global los productos de mayor calidad de la provincia y que el consumidor los pudiera identificar. ¿Qué es lo que más ha costado para que los malagueños lo tengan claro?

Creo que los malagueños sabemos realmente la calidad que tienen nuestros productos artesanos. De hecho, presumimos de ello cuando nos comparan con otras regiones. Lo realmente difícil era acercar esos productos que se elaboran en nuestros pueblos hasta la gente de la capital y otras grandes poblaciones, como Marbella, Nerja o Torremolinos e incluso a Nueva York, Roma, Colombia o Varsovia.

Destacar y posicionar los productos malagueños entre la amplia oferta de productos que llega de fuera de nuestro “territorio” se había convertido en una carrera competitiva y desde luego un gran reto para la Diputación. Pero la dinámica de acciones que venimos llevando a cabo desde los inicios de la marca ha dado el fruto esperado. Y es que volver a nuestras raíces y recoger el testigo de ese legado que nos dejaron nuestros padres, madres y abuelos, es lo que da sentido a ser malagueño.

El segundo era impulsar la comercialización de dichos productos, poniendo en valor sus cualidades y calidad. ¿Se va concienciando el público de la necesidad de apostar por el llamado ‘kilómetro cero’?

Sí, sin duda. En estos años hemos visto una evolución muy clara en la sensibilidad del consumidor. Hoy existe una mayor conciencia sobre lo que significa comprar productos de proximidad: apoyar el empleo local, fijar población en el territorio, reducir el impacto ambiental y preservar nuestra cultura gastronómica. Cada vez más personas entienden que detrás de cada producto malagueño hay familias, tradición, innovación y un modo de vida ligado a nuestros pueblos. Ese cambio de mentalidad es muy importante. Nosotros trabajamos para que el consumidor identifique calidad, origen y confianza cuando ve el sello azul de Sabor a Málaga, y esa conexión es hoy mucho más fuerte que hace una década.

En este segundo objetivo, ¿qué importancia tienen las ferias comarcales de Sabor a Málaga, como la que se celebra en Antequera?

Tienen una importancia estratégica en el más amplio sentido de la palabra. Las ferias comarcales son uno de los mejores instrumentos para acercar directamente al productor y al consumidor. Un triángulo equilátero perfecto en cuyos vértices hallamos al productor, el producto y el consumidor. Tres elementos claves que confluyen en un punto generando equilibrio, perfección y armonía.

Las ferias comarcales son espacios donde el público puede conocer, probar y entender mejor la enorme diversidad agroalimentaria de nuestra provincia. En municipios como Antequera, estas ferias se convierten además en un punto de encuentro entre tradición, gastronomía y promoción del territorio.

Además, la marca también se une a otros eventos gastronómicos, llegando incluso a pequeños municipios, como es el caso de Archidona, con su Feria del Aceite, Productos locales y Sabor a Málaga.

Los municipios pequeños son para nosotros, desde la Diputación, una prioridad. Ahí está precisamente una de las razones de ser de Sabor a Málaga. Muchos de nuestros productores desarrollan su actividad en localidades de menor tamaño y necesitan plataformas de visibilidad, promoción y comercialización.

Participar en eventos como el de Archidona significa estar cerca del territorio, apoyar a quienes mantienen viva nuestra identidad productiva y generar oportunidades donde más necesarias son. Además, estos encuentros fortalecen el orgullo local y ayudan a que vecinos y visitantes valoren aún más lo que se produce en cada comarca.

En los últimos años, también se está haciendo hincapié en contar con estand propio en encuentros profesionales como Alimentaria, en Barcelona, o el Salón Gourmets, en Madrid. ¿Qué ventajas tiene para los productores acudir a este tipo de encuentros?

Al igual que las ferias comarcales y las acciones promocionales en nuestros 103 pueblos, los eventos nacionales son citas fundamentales porque sitúan a nuestros productores en escaparates profesionales de primer nivel nacional e internacional. Allí tienen la oportunidad de presentar sus productos ante distribuidores, compradores, prescriptores, hostelería especializada y medios de comunicación. Para muchas pequeñas y medianas empresas sería muy difícil acudir individualmente a este ipo de salones. Bajo el paraguas de Sabor a Málaga ganan visibilidad, fortalecen la imagen de marca y pueden establecer contactos comerciales muy valiosos. Además, también es una oportunidad para conocer tendencias, detectar nuevas oportunidades de mercado y compartir experiencias con otros profesionales del sector.

Y, encima, pueden tener reuniones comerciales en una zona que incluso ha llegado a ser premiada con ‘Mi stand favorito’ en el último Salón Gourmets.

Exactamente. Ese reconocimiento es importante porque confirma que el trabajo de presentación, imagen y profesionalización también cuenta. Nuestro espacio está pensado para favorecer tanto la promoción como el negocio. Disponer de una zona adecuada para reuniones comerciales permite que los productores mantengan encuentros efectivos, generen oportunidades reales de venta y puedan trabajar en un entorno profesional que proyecta la calidad y la personalidad de Málaga como territorio gastronómico.

Mirando al extranjero, ¿qué balance hace de las misiones comerciales realizadas junto con la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Málaga?

Indudablemente, el balance es muy positivo. Estas misiones comerciales nos permiten abrir puertas, explorar mercados, identificar oportunidades y acompañar a nuestros productores en procesos de internacionalización que requieren apoyo institucional.

Aunque Sabor a Málaga nace con una vocación profundamente territorial, nuestros productos tienen calidad, singularidad y capacidad para competir fuera. La colaboración con la Cámara de Comercio, que cuenta con un equipo altamente cualificado, además de una gran calidad humana, nos ayuda a generar conexiones estratégicas y a posicionar el producto malagueño en nuevos mercados con mayor solidez.

Como bien decía al comienzo de esta entrevista, es un trabajo en equipo. Es esencial remar en un mismo sentido para que los resultados sean sólidos y duraderos en el tiempo. Pero también es cierto que la flexibilidad y la capacidad de reacción y una respuesta ágil, ante cualquier contratiempo, se hacen indispensables para salvar los obstáculos en el camino.

Siendo una marca con carácter tan localista, ¿cómo se compite en un mercado tan globalizado? Precisamente poniendo en valor lo que nos hace únicos. Hoy la autenticidad, el origen, la trazabilidad, la sostenibilidad y la identidad son elementos cada vez más apreciados. Competir no significa parecerse a todos, sino diferenciarse con calidad y con personalidad propia. Ahí es donde el producto malagueño tiene una gran fortaleza. Tenemos una provincia extraordinariamente diversa, con productos singulares, elaboraciones artesanas y una cultura gastronómica muy reconocible. Esa es nuestra ventaja competitiva.

Por cierto, se formó como abogada y llegó a ser alcaldesa de su localidad natal, Cártama. Este vínculo con el sector agroalimentario malagueño llega por casualidad o ya, durante su etapa como edil, tenía claro la necesidad de reivindicar el producto de cercanía.

No diría que fue casualidad. Mi etapa como alcaldesa de Cártama me permitió conocer muy de cerca la realidad de nuestros municipios, la importancia del tejido productivo local y el valor social y económico del sector agroalimentario.

Pero mi interés e implicación tienen como base mis orígenes. Mi apellido García-Agua cuenta una larga historia de lucha y sacrificio familiar dentro del sector de los embutidos gracias a mi abuelo, quien emprendió su propio negocio en 1921, en Cártama Estación. En aquellos tiempos, mataba cochinos y los vendía en una tiendecita en su propia casa. Poco después, una señora de Coín le enseñó a hacer embutidos y así fue como nació el salchichón malagueño, el salchichón García-Agua. Me he criado en pleno campo, viendo a mis abuelos y después a mis padres trabajar sin horarios y volcados en hacer un producto con sentido, y un producto malagueño que se distinguiera por su sabor y calidad. Porque nuestro único secreto fue siempre la calidad de la carne. Ahí entendí con mucha claridad que apoyar al productor y al producto local significaba crear empleo, impulsar al territorio y generar futuro. Llegar a Sabor a Málaga fue una fortuna, un pequeño tesoro que me brindaron con el objetivo de hacerlo crecer. Cada productor, cada empresa y cada proyecto representan una parte muy importante de lo que soy y de lo que somos como provincia.

¿Cuáles son esos productos que, sí o sí, no pueden faltar en su despensa?

En mi despensa hay siempre, sí o sí, productos malagueños. Tenemos una despensa tan rica que las posibilidades son muchísimas y sobre todo versátiles para llevar una dieta variada y equilibrada. Somos tan afortunados. Tenemos prácticamente de todo y nuestra despensa debe reflejar quiénes somos. Apoyar a nuestro sector agroalimentario es clave para hacer que la provincia siga desarrollándose con las mejores condiciones.

Cartel de la Feria de Primavera 2026
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