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30 mayo 2026
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Drones, automatización, IA, agrícultura de precisión… el presente del campo

Dron de Agrodrones Pi en una finca de Sierra de Yeguas
Dron de Agrodrones Pi en una finca de Sierra de Yeguas

Un paseo por el campo. Respirar lejos del casco urbano. Sensación de tranquilidad… Y, de repente, un zumbido de… ¿un dron? ¿Aquello que hay sobre los olivos es un dron? Sí. Son los nuevos ‘bichos’ de grandes patas y alas y aspas que cada vez son más habituales en tierras de cultivo, y que en unos años serán tan familiares en el sector como los tractores. El sector agrícola del futuro presente

Y es que, el uso de estos aparatos está creciendo gracias a la diversidad de acciones que pueden llegar a realizar, aplicándose incluso antes del inicio de la propia actividad productora. Ejemplo de ello son los drones que cuentan con cámaras multiespectrales, que permiten hacer mapeos del terreno de alta precisión. Con los planos generados durante el vuelo, el agricultor va a contar con información clave de la situación de la explotación, más allá de su tamaño y estructura. Así, con un dron que cuenta con una cámara térmica, en una finca sectorizada, obtendrá información sobre las zonas que necesitan más agua, permitiendo ajustar mejor un sistema de riego.

En esta línea, el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC ha realizado un estudio en el que se ha demostrado la necesidad de tener en cuenta la variabilidad de la copa de los almendros para el sistema de riego, cuyos resultados consideran extensibles a otros cultivos leñosos como el olivo o el pistacho. Usando drones equipados con sensores LiDAR -tecnología que emite pulsos de luz láser para medir distancias-, obtuvieron mapas tridimensionales sobre el tamaño y estructura de los árboles. Con la información recabada, tras analizarla, se ha detectado no sólo falta de eficiencia hídrica al llevarse a cabo el riego de forma uniforme, sino también en la producción. Y es que, como se apunta en la investigación, el exceso de agua en árboles más pequeños no implica un mayor rendimiento, mientras que en los que tienen más copa, la necesidad de más agua limita su producción.

Realizar vuelos con cámaras multiespectrales también puede ser de utilidad a la hora de controlar enfermedades en los cultivos. “Si tú tienes una finca de 10 hectáreas y la plaga la tienes en una hectárea concreta, eso lo puede detectar esta cámara. Imagínate lo que puedes ahorrar en fitosanitarios”, comenta a Clave Económica, Antonio Pérez, gerente de Mattegreen, empresa implantada en el municipio de Sierra de Yeguas, especializada en la comercialización de tutores de madera y otros materiales accesorios para cultivos.

En la actualidad, hay drones que ya pueden transportar hasta 50 litros de productos como fungicidas o insecticidas, lo que sumado a la geolocalización de las zonas con mayor o menor necesidad de fitosanitarios, permite abarcar grandes cantidades de terrenos sin tener que entrar de lleno en ellos. “No tienes que pisar tanto los cultivos y puedes tratar en una primavera como esta, que después de tantas lluvias, había días que no se podía entrar con los tractores”, destaca Pérez.

Pero no sólo es poder trabajar en terrenos de difícil acceso, sino también la comodidad que supone su uso en labores de abono. En una finca con forma cuadrada, se puede hacer hasta 10 hectáreas en una hora. Sin embargo, para que un tractor pueda cubrir esa superficie en ese mismo tiempo tendría que tener una barra para tratamiento de unos 24 metros, según explica el gerente de Agrodrones Pi, Francisco Javier Notario, que suele trabajar en cultivos de patatas, cebollas, habas, ajo, trigo o quinoa en la comarca de Antequera.

Asimismo, como recuerda, se pueden rebajar las cantidades, al ser un sistema más efectivo y directo: “Haciendo una prueba de unos abonos con aminoácidos, con un tractor se usó un kilo y medio por hectárea, y con el dron, un kilo; haciendo el mismo efecto”.

La legislación, el mayor ‘viento’ en contra

Eso sí, “si hace mucho viento, tienes que parar”, aclara este emprendedor de Sierra de Yeguas sobre una de las desventajas. Sin embargo, a su juicio, si hay un inconveniente es toda la legislación que rodea a estos aparatos, sumada a la propia del sector. Actualmente, el vuelo de estos aparatos está regulado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) lo que implica que la persona que lo emplee debe de estar habilitada como operador en este organismo. En el caso de los agrícolas, además, se rigen por el Reglamento 2019/947, normativa europea de UAS (siglas en inglés de aeronaves no tripuladas) y la legislación de sanidad vegetal, lo que obliga a que para fumigar o aplicar productos químicos/biológicos, también haya que contar con el carné de piloto aplicador de productos fitosanitarios y estar inscrito en el Registro Oficial de Productores y Operadores (ROPO).

En Agrodrones Pi no entienden las limitaciones existentes en cuanto a la distancia respecto a aeropuertos u otros espacios a los que afecta este tipo de restricciones -como pudiera ser el helipuerto del Hospital Comarcal de Antequera o el Acuartelamiento Aéreo de Bobadilla-, ya que en su caso usan los drones, como mucho, a unos tres metros por encima del cultivo. En este sentido, el gerente de Mattegreen espera un mayor avance de la normativa europea. En la actualidad, su uso está restringido a una altura de 120 metros. Sin embargo consideran que sería más lógico desarrollar una normativa más específica para facilitar las operaciones en las explotaciones, al ser un aparato que se emplea habitualmente a menos distancia del suelo. “Ahí habrá un antes y un después en la utilización del dron en la agricultura”, subraya Pérez.

Automatización y agricultura de precisión

Entre los grandes avances del sector primario en los últimos años está la automatización, desde el control del riego hasta la distribución de abonos o fitosanitarios. Y que gracias a sistemas informáticos especializados y a la comunicación inalámbrica hacen que estas labores sean más cómodas y eficientes.

“Estamos montando en una finca en Bobadilla, con 120 hectáreas, con un sistema totalmente automatizado de electroválvulas, control de filtros, de abonados…”, explica el gerente de Mattegreen, de una infraestructura que cuenta con un programador en la sala de bombeo y de abonados, que se comunica con todas las válvulas de la finca por radiofrecuencia y que está conectado a sensores de humedad. Además, a este tipo de sistemas también se le puede acoplar una estación meteorológica para que, en caso de que llueva, bloquee el riego o lo reajuste a las necesidades hídricas del terreno. “Y con una aplicación, desde un ordenador, una tableta o el móvil, puedes controlar toda la finca, viendo los litros de agua consumidos, el abono…”, aclara de una tecnología que supone, especialmente, un importante ahorro respecto a los sistemas que eran a través de cable. “La antena que vamos a instalar tiene un alcance de tres kilómetros de diámetro”, recalca.

También es destacado el avance experimentado con medidores creados para el análisis que ayuden a controlar un cultivo. En el caso de Gestión Agrícola Andaluza -empresa integrada en el grupo Petra Stone que, en otras actividades, gestiona 2.000 hectáreas de olivar- lo emplean para el análisis de savia. Así, a partir de un pequeño trozo de rama, se extrae parte del fluido para su evaluación, tomando información sobre los niveles de nutrientes: nitrógeno, fósforo, potasio…. “Lo que está demandando la planta, y así se sabe las necesidades que tiene para el fertiriego”, apunta Manuel Rodríguez, director técnico de la compañía, de un sistema “instantáneo”, que se usa de cara a la planificación de abonado.

La Inteligencia Artificial como soporte y aliada

Precisamente, las dosis aplicadas y los nutrientes específicos aportados, especialmente las proporciones de nitrógeno, fósforo y potasio, y en el caso de que se apliquen en el riego, también la cantidad de agua en la que se ha diluido el contenido de dichos nutrientes, son informaciones que deben constar en el Cuaderno Digital de Explotación Agrícola (CUE). Actualmente, en España, tiene un carácter voluntario, aunque desde las administraciones públicas recomiendan su cumplimentación ya desde este 2026, porque a partir del 1 de enero de 2027 será obligatoria su cumplimentación.

Como señala el gerente de AutomIA, Isaac Morán, la tecnología general y la Inteligencia Artificial (IA) en particular vienen a ayudar a los profesionales del sector primario. “El agricultor no es un burócrata”, comenta a Clave Económica este consultor en Transformación Digital e Inteligencia Artificial de Antequera, quien entiende el desarrollo de normativas en la Unión Europea en pos de la seguridad alimentaria, pero también es consciente del añadido que suponen estos procesos administrativos a la complejidad de la propia actividad agrícola.

“Las personas que tienen que meter esos datos se pueden ver desbordadas. Y en ese sentido, la IA puede ayudar”, señala este especialista, quien recuerda que, a partir de la información que se tiene, por ejemplo, sobre tratamientos anteriores ya realizados, los técnicos de campo se pueden apoyar en esta tecnología para determinar cuál es el más eficaz, de cara a prevenir una futura plaga o actuar en los primeros momentos. Y no sólo eso: también ahorra costes, al realizar tratamientos más eficientes, máxime con el incremento de los precios que experimentan los fertilizantes en el caso de conflictos bélicos como la guerra en Irán.

Otra ventaja de la IA es mejorar la detección de plagas a través de fotografías. Así, usando un agente entrenado en este ámbito, se puede contar con un sistema que determina en qué punto se encuentra el cultivo, a partir de las imágenes introducidas por el propio agricultor con su teléfono móvil. “Y esto puede hacer que la atención sea más rápida y más temprana”, apunta Morán.

De hecho, mientras más información se aporta al sistema de IA, mejores decisiones se podrán tomar en la gestión de las explotaciones. Y en este sentido, las cooperativas se convierten en “un buen campo de cultivo” para ello, como indica el gerente de AutomIA, al poder aportar los socios muchos datos de diferentes fincas.

Un ejemplo de esta utilidad para el análisis masivo de información es el Proyecto PureolivIA en el que participa el grupo alimentario Dcoop, que tiene como fin la identificación molecular de alteraciones en la calidad y pureza de los aceites combinando tecnologías ómicas -que estudian componentes de organismos vivos con herramientas avanzadas de inteligencia artificial. Además, también forma parte del Grupo Operativo HEALTH4GOAT, destinado al desarrollo de una herramienta de inteligencia artificial que monitorice el uso de alternativas terapéuticas naturales para optimizar la producción lechera caprina de Andalucía; y también para buscar la manera de tener un seguimiento económico de cada explotación y su digitalización.

Estas iniciativas no son los únicos proyectos con base tecnológica en los que participa actualmente esta cooperativa de segundo grado con sede en Antequera. También está presente en BIGPREDIDATA, investigación sobre soluciones tecnológicas 4.0 destinadas al sector vitícola, con el objetivo de predecir el rendimiento de los viñedos a largo plazo y prevenir de forma automatizada los daños por enfermedades, sequías prolongadas y heladas extremas. Por su parte, con el Grupo Operativo SIMBIOLIVA, centrado en el desarrollo de soluciones biotecnológicas para impulsar una economía circular del olivar asociada al alperujo -subproducto de la extracción del aceite de oliva compuesto por pulpa, piel y restos de hueso-. Mientras que en el de Ferticycle, se estudia el uso de TIC para la aplicación eficiente y sostenible del purín porcino como fertilizante orgánico.

Otra cooperativa en Antequera que está participando en un proyecto de I+D es Horticultores El Torcal, junto con el IFAPA (El Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica), y con apoyo económico de la Caja Rural, con el fin de la mejora de la productividad en el cultivo del espárrago y de la cebolla. Esta iniciativa cuenta con una inversión de unos 60.000 euros para los dos primeros años -el actual y 2026-, pero se espera prolongar otros dos ejercicios más, llegando a destinarse en conjunto unos 100.000 euros.

Apoyo para avanzar en la modernización del campo

Pero, para modernizar una explotación, ¿es necesario implementar todas estas tecnologías? La respuesta depende de cada caso. Y para sacar de dudas a quienes las tengan se ha puesto en marcha la Oficina de Transformación Digital de Asaja Málaga, de la mano de la Oficina Acelera Pyme. La idea es que los agricultores sepan “a quién acudir”, en el caso de que estén pensando invertir en este tipo de herramientas, ya sea para la mejora del trabajo del día a día en sus explotaciones, ahorrar costes o aumentar la producción, como explica el responsable de dar esa asistencia técnica, Alfonso Moreno.

A partir de la experiencia y conocimiento que tienen del mercado, se ayuda a los socios de Asaja Málaga a comparar las ofertas de los proveedores tecnológicos o ver realmente si merece la pena apostar por la compra o el alquiler de un dron, instalar determinados sensores o invertir en una IA. “Que no esté sobredimensionado, ni mal dimensionado, y que el ROI [siglas en inglés, de retorno de la inversión] esté muy claro”, subraya Moreno.

El asesoramiento está previsto tanto para aquellos agricultores que ya han empezado su proceso de transformación digital como para aquellos que lo hacen desde cero. “Estamos para ayudar y dar soporte. No vendemos nada. Es un servicio de Asaja. Uno más en defensa del agricultor o del ganadero”, insiste Moreno.

Desde la organización apuntan que esta iniciativa es un paso más respecto a la labor que ya se estaba haciendo a nivel nacional para la difusión del programa Kit Digital, para aprovechar las subvenciones a las que se podía acceder. “Es importante este apoyo y acompañarlos en este camino de la digitalización”, asegura el presidente de Asaja Málaga, Baldomero Bellido, sabedor de las dudas que esta ola tecnológica genera en el campo. “Individualmente, tienen intención, pero en muchos casos no se llega a materializar”.

Tecnologías de vanguardia para el almacenamiento y la logística

Al margen de la modernización de los cultivos y la digitalización en la gestión de las explotaciones, el desarrollo tecnológico en el sector agroalimentario también se hace notar tras la recogida de los productos que da la tierra. Y un ejemplo de ello son las instalaciones promovidas por el Grupo Idec, especializado en este ámbito desde hace 25 años, con la construcción de salas blancas o laboratorios de última generación, aplicando los últimos avances al mercado.

Precisamente, esta misma experiencia y especialización pretende aplicarla en el Puerto Seco de Antequera. “Desde hace meses trabajamos con industriales de agroalimentación de la Vega de Antequera y región, para hacer almacenes tri-temperatura, tan necesarios en productos frescos y tropicales, ya sean estos importados o cultivados en toda la región de Málaga y exportados a nivel internacional”, explica la delegada de la compañía en España, Maite Palomino.

Asimismo, la producción de energía verde en el mismo Puerto Seco y la creación de una comunidad energética permitirán un ahorro significativo en el consumo energético. Y a estos avances hay que añadir la plataforma multimodal prevista que enlazará el Puerto de Algeciras con Europa, a través de los corredores ferroviarios europeos y la autopista ferroviaria hasta Zaragoza, que se espera esté operativa a finales del año próximo.

“Con el transporte por ferrocarril, ya sea en contenedores o RORO [sistema combinado de camiones completos o remolques que suben rodando a vagones especiales del tren y bajan rodando sin necesidad de grúas y manteniendo la carga en el vehículo], los usuarios de Puerto Seco Antequera obtendrán un considerable ahorro económico, de tiempo y, sobre todo, de emisión de carbono, con respecto al desplazamiento en barco o por carretera”, destaca Palomino, para quien la entrada del Grupo Idec en Puerto Seco de Antequera implica impulsar un parque empresarial de última generación “que hoy en día se consolida y es una realidad con la implantación de Dia y Ontime a nivel nacional”.

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