En 1994, los hermanos Narbona Solís daban un paso más allá del emprendimiento que habían visto en su casa y comenzaban una aventura que no ha parado de crecer desde entonces. De su Sierra de Yeguas natal llegaron hasta Antequera para, aprovechando la centralidad de esta localidad, continuar expandiendo su empresa de distribución de vinos y otros productos ‘gourmet’ en la que han sabido innovar y, de lo que están más orgullosos, convertir en una gran familia.

¿Cuándo nace el proyecto de Distribuciones Narbona Solís?

Nace en el pueblo de Sierra de Yeguas, en el cual mis padres tenían un pequeño despacho de alimentación y vinos, y mi hermano Gabriel y yo comenzamos con la distribución de vinos por la comarca. Anteriormente, mi primer proyecto fue cuando con 19 años empecé con la fábrica de quesos El Torcal, y al final todo derivó en lo que hoy es Narbona Solís: una empresa dedicada a la distribución de vinos, destilados y alimentación ‘premium’. Después de 25 años se han vivido experiencias de todos los colores: años buenos, años de más trabajo, años más complicados…

La empresa la creamos mi hermano Gabriel y yo. Por desgracia, mi hermano falleció hace unos años y mi hermano Pepe, que trabajaba en una finca de la familia, por petición mía se vino a trabajar con nosotros y hoy lleva todo el departamento logístico y el transporte y almacenamiento de los productos. Y que mi sobrina, la hija de mi hermano Gabriel, María, esté trabajando con nosotros en el departamento de Administración es un orgullo.

Para mí lo más grande en todo el proyecto de Narbona Solís es el proyecto humano. Hay gente de Sierra de Yeguas que empezó conmigo hace muchísimos años y siguen con nosotros. Mi padre tiene 80 años y contamos con él para todas las decisiones. Somos afortunados del padre y madre que tenemos y que nos hayan dado esa visión de negocio. Si no tuviera la familia que tengo, mi mujer y mi hija que me apoyan en todo, no tendría tiempo para llegar y estar en todo lo que queremos hacer.

Comenzáis y sois una empresa eminentemente familiar, pero ¿cuántas personas componen hoy Narbona Solís?

Éramos dos personas más junto a mi hermano y yo, y hoy en día estamos casi rozando las cien personas en Narbona Solís.

Muy orgulloso, entonces, de esa creación de empleo durante todo este tiempo…

Muy orgulloso del equipo humano que tenemos. Ya no es que haya trabajadores, son personas que son de la casa, de muchos años. Y todo lo que pueda hacer por gente de mi pueblo y la comarca lo digo: estamos aquí y tenemos que ayudarnos entre nosotros; pero tenemos gente repartida por toda Andalucía y el equipo es una maravilla.

Cuando comenzaron hace 25 años, ¿se esperaban llegar hasta aquí y alcanzar la dimensión que hoy tenéis como empresa?

Siempre digo que hay que ponerse retos importantes, pero con los pies en el suelo. Hoy en día estamos con tres proyectos a la vez y estamos pensando en 2020 y 2021. No paramos de crecer y ampliar delegaciones por toda Andalucía, pero no pensábamos en la repercusión que tenemos en el mundo del vino.

Cuando ahora llegamos a un cliente y ven la tarjeta de Narbona Solís, le supone un respeto por el catálogo que tenemos, con las mejores bodegas de España; y tenemos bodegas de Francia, Portugal, Alemania… No es fácil conseguir ganarte la confianza de esas bodegas y el poder representarlas en la zona donde trabajas.

Además de familiar, ¿cómo se definiría a Narbona Solís?

Una distribuidora en la cual trabajamos para estar de socios con nuestros clientes. Cuando digo que buscamos ese producto innovador, que nos va a llevar al hostelero, a la tienda especializada, es un producto para ayudar a nuestro cliente. Tenemos técnicos en alimentación para ayudar a los restaurantes con su carta, tenemos un sumiller para ayudar a hacer la carta de vinos…

Intentamos innovar con mucho sacrificio y buscando ese producto diferente. Antes cuando se hablaba de alimentación se hablaba de jamón, quesos, anchoas… hoy lo hacemos de esferificaciones, pétalos de rosas… Esa labor nuestra se hace visitando muchas ferias y muchos pequeños productores artesanos que no llegan a más clientes porque no tienen esa labor comercial.

¿Qué tendría que hacer un productor para trabajar con vosotros?

Todos los días nos llegan muchas ofertas de muchos productores de España, Francia, Portugal… Nosotros siempre vamos a intentar ver siempre la mejor vía de comercialización del producto para llevarlo al cliente final de la mano. Hay productores que han llegado a esta casa para que fuéramos sus distribuidores y al final hemos comprando parte de la empresa y terminado de socios.

¿Qué objetivos tienen a corto plazo?

Seguir trabajando y seguir haciéndolo bien. Desde que nacemos en el 94, el año de menor crecimiento fue en plena crisis y fue de un 9%. Nunca hemo estado por debajo en estos 25 años. Y 2019 está siendo un año que está siendo bastante bueno.

Y a largo plazo, ¿dónde pone Narbona Solís sus miras?

Estamos trabajando mucho en consolidarnos en Andalucía y los proyectos de Bodegas Antakira, haciendo vinos de la comarca de Antequera y la zona de la Axarquía, y la Bodega Malvajío. Hace dos años compramos el 50% de esta bodega de Mijas y es otro proyecto al que estamos dedicando mucho esfuerzo, con vinos de la Costa del Sol.

La comarca de Antequera es fundamentalmente una zona de producción oleícola, pero también se hacen vinos de la D. O. Sierras de Málaga que poco a poco comienzan a hacerse un hueco. ¿Por qué está costando tanto que lleguen al gran al público, a pesar de ser un producto tan cercano?

Cuesta porque llega el momento de tener que hacer algo diferente con lo que hay en el resto de España. Nosotros también estamos elaborando vinos en Ronda. Llevamos dos años invirtiendo en ello, en uvas, elaboraciones… y esperamos que salga para finales de diciembre, si va todo bien y el enólogo lo ve oportuno. Pero nosotros vamos a producir 50.000 botellas y los costes son altos, y competimos con Rioja o con Ribera del Duero… Nosotros lo vemos muy de cerca porque también somos distribuidores. Tenemos que pelar por la calidad y defender los productos de Málaga como diferentes.

¿Hay cada vez más conciencia entre los consumidores de apostar por esa calidad del producto de cercanía, aún siendo algo más caros?

Estamos creciendo. Tanto con Bodegas Antakira como con Bodega Malvajío estamos creciendo, pero son pasitos muy lentos. También ha sido mucho desarrollo de marca, organizando catas, que la gente conozcan esos vinos y vean que son diferentes. No digo que sean mejor ni peor, pero sí diferentes.

Juan Carlos Narbona empresa PEAN Antequera | @Clave_Economica
Juan Carlos Narbona, en las instalaciones de la compañía en el Parque Empresarial de Antequera (PEAN)