Desde las inestabilidad de los precios hasta la falta de jóvenes que miren hacia la agricultura y la ganadería como salida laboral, son varios los retos que tiene ante sí un sector clave en la economía de las comarca de Antequera, Guadalteba y Nororma, y que hemos analizado con el delegado territorial del ramo.

¿Cuál son los principales retos a los que se enfrentan la agricultura y la ganadería en el norte de la provincia en los próximos años?

El norte de la provincia de Málaga cuenta con una agricultura y una ganadería competitivas y sostenibles, así como con un sector agroalimentario, de clara vocación exportadora, que constituye un complejo económico de primera magnitud en la estructura productiva de la comarca. El reto principal es mantener esa rentabilidad desde el respeto al medio ambiente y trabajar para mejorar la competitividad del sector. Para ello desde el Gobierno andaluz se está elaborando un Plan Estratégico para mejorar la competitividad. Entre las bases del Plan tendrán especial importancia el fomento de la investigación y la innovación tecnológica; el impulso de la formación y capacitación de los productores; y el apoyo al relevo generacional. Entre los medios para alcanzarlos estarán la reducción y simplificación de los trámites administrativos y la mejora de la gestión de las ayudas puestas a disposición del sector; el aumento de la interlocución de la Administración con los sectores; y la dinamización e impulso de la economía de las zonas rurales.

En lo que respecta a la reforma de la Política Agraria Común (PAC), la Consejería participa incansablemente en el Grupo de Trabajo del Ministerio para la futura aplicación en España. Andalucía, en general, y la comarca de Antequera en particular necesitan de una PAC fuerte, común, con presupuesto suficiente para las ayudas directas que son las que permiten una mejor adaptación a las características del territorio.
Otro reto fundamental es el de la gestión del agua. Es fundamental contar con una política hidráulica que dé estabilidad y cohesión, que evite el “uso partidista” del agua y que acometa la modernización necesaria. Por todo ello desde el Gobierno andaluz se está trabajando en el Pacto por el Agua que debe girar sobre: la mejora y modernización de la gestión del agua, la atención a los déficit hídricos, la garantía del abastecimiento, estar preparados para situaciones de sequía, las actuaciones de prevención de avenidas e inundaciones o la necesidad de garantizar la depuración de aguas residuales urbanas.

Pero sin duda alguna, asegurar el relevo generacional es probablemente el reto más importante al que se enfrenta el campo en el próximo decenio, y paralelamente, la incorporación de las mujeres.

No son pocos los profesionales del sector que se quejan de la burocracia a la hora de oponer en marcha negocios como una granja caprina, una quesería… ¿Puede ser la burocracia un obstáculo para ese relevo generacional?

Hay que poner en valor la labor que esta llevando a cabo el Gobierno andaluz para responder a una de las principales demandas: agilizar trámites, desbloquear ayudas y eliminar trabas burocráticas. Con la eliminación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, una reivindica- ción histórica del sector agrario que por fin se ha consumado, se ha eliminado una de las principales trabas al relevo generacional.

Hay medidas adoptadas en el marco del futuro Plan Estratégico para la Competitividad que permitirán a los jóvenes agricultores recibir el adelanto del 25% de las ayudas impulsadas por la Consejería al inicio de la actividad y ser más flexibles con la adaptación de los planes de negocio; o la modificación de actuaciones, normativas y leyes como la Ley de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental, que permitirá solventar la situación de paralización de expedientes medioambientales.

¿Cómo se puede luchar contra la inestabilidad de los precios desde la Administración?

En la cuestión de los precios hay que señalar, en primer lugar, la importancia de seguir trabajando en la integración del sector para conseguir aumentar la dimensión y ser más competitivos. La concentración de las empresas incide de manera relevante en la capacidad de negociación de los productores andaluces y, por tanto, supone una vía de trabajo para lograr una mayor estabilidad de las cotizaciones del mercado. De hecho, el Gobierno andaluz ha creado un grupo de trabajo centrado en medidas dirigidas a fomentar la unión de las empresas.

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible está estudiando junto con el sector, cuestiones como la autorregulación, para que al agricultor y ganadero le puedan llegar precios justos. Aunque en el caso del aceite de oliva hay que estudiar la posibilidad de modificar leyes estatales como la que regula la cadena alimentaria, revisar el funcionamiento del sistema Poolred, poner en marcha un grupo de trabajo de entidades prioritarias, respaldar con las ayudas a los olivares de baja rentabilidad y elaborar un informe de la repercusión de los precios en el empleo.

En cuanto a la leche de cabra, desde la Administración se están llevando actuaciones de apoyo al sector: potenciar las estructuras de cooperativas y fomentarlas, para que la transformación y la venta de los productos derivados se queden en la provincia, con el consiguiente aumento del valor añadido; fomentar el consumo de los derivados lácteos; y crear una interprofesional del sector para defender los precios ante la industria.

Ante la competencia, ¿el futuro pasa por potenciar la calidad de los productos aprovechando el interés cada vez mayor de los ciudadanos por la gastronomía y los denominados productos ‘gourmets’?

El futuro pasa por dos aspectos. De un lado, proteger al sector frente a los contingentes y requisitos sanitarios o fitosanitarios, y de otro en impulsar los regímenes de calidad como las Denominaciones de Origen Protegidas y las Indicaciones Geográficas Protegidas. Junto a ellas es muy reseñable la agricultura ecológica, en la que Andalucía juega un papel destaca- do a nivel nacional. Junto al fomento de los regímenes de calidad también hay que continuar apostando por la promoción en los mercados nacional y de terceros países. En definitiva, trabajar para abrir nuevos mercados o implantarnos adecuada- mente en mercados emergentes