Cuando finalizó sus estudios de Farmacia no pensaba que su futuro iba a estar en la seguridad agroalimentaria. Comenzó donde siempre pensó: en un establecimiento dispensando medicamentos, pero sus inquietudes profesionales le impulsaban a ir más allá. Quería seguir aprendiendo en nuevos ámbitos. Y al tiempo surgió la oportunidad en Laboratorio Antakaria, y no una oportunidad sin más: en 2006 asumía la gerencia de una empresa referente hoy en día en un sector clave en la economía de Antequera y la comarca, y de la que continúa al frente.

¿Cómo comenzó a trabajar en Laboratorio Antakira?

Nunca pensé en la carrera jamás que me iba a dedicar a esto. Estudié Farmacia y, tras las prácticas, trabajé seis meses en una oficina de farmacia, pero me dí cuenta de que realmente no era lo que quería. Me gusta la atención al público, pero sentía la necesidad de hacer más cosas. Y empecé en esta empresa hace 13 años. Estos años me han servido para consolidarme en mi trayectoria profesional, y personal, porque tener las riendas de una empresa supone mucha responsabilidad y afecta mucho a tu vida personal, lo que te hace más fuerte ante las adversidades que nos encontramos.

Aunque no se vendía muy bien en su momento, un graduado en farmacia tiene mucha cualificación para otros sectores, y no sólo para estar en una oficina de farmacia. Puede ocupar distintos puestos y está perfectamente cualificado con una formación muy amplia dentro del sector de la seguridad y la salud alimentaria.

¿A qué se dedica la empresa?

Es un laboratorio y consultoría agroalimentaria. Prestamos un servicio integral a la industria cárnica, láctea… servicios como comedores colectivos, abastecimiento de agua; todo lo que esté relacionado con la alimentación y la salud pública. Por una parte, tenemos el laboratorio en el que nos centramos en el análisis de todo tipo de alimentos, bebidas y aguas, también en lo relativo a las piscinas. Y en consultoría nos encargamos de todos los trámites y papeleo que necesitan las empresas de este ámbito para que cuenten con la documentación y permisos necesarios para que puedan funcionar.

Somos como un eslabón y ayuda entre la empresa y la inspección sanitaria. También hacemos formación higiénico-sanitaria relacionada con la alimentación: alérgenos, manipulación de alimentos, implantación de prerrequisitos, revisión, contenido de etiquetado…

¿Qué importancia tiene vuestro trabajo para el consumidor?

Todo lo que hacemos nosotros tiene un respaldo legal y es una exigencia que tiene el cliente. Lo que hacemos es dar los resultados que verifican que los alimentos son seguros, higiénicos y no están contaminados y cumplen todas la normativas en virgo. Y con el agua, lo mismo: la analizamos para ver que cumple con todos los parámetros que marcan los reglamentos.

Trabajamos con todo el sector agroalimentario, desde industrias cárnicas, lácteas, pesca… hasta almacenes polivalentes de alimentos que también tienen que tener un control documental o visitas para asesorarles. Con comercios minoristas con algún tipo de elaboración como obradores y pastelería, pequeñas carnicerías… Y no debemos olvidar colegios, guarderías, residencias.. bares y restaurantes. Ahí también hay un control por nuestra parte.

¿Cómo ha evolucionado el sector durante todos estos años? ¿Cómo afectó la crisis?

Prestamos un servicio que es demandado y obligatorio, pero hay épocas que, cuando algunas empresas tienen problemas, quieren dejar de mantener ese servicio. Hubo unos cambios legales que hizo que se modificara el número de analíticas que se iban a pedir. Todo tiende a que la empresa tengan un servicio de autocontrol. En esa época de adaptación legislativa, en las empresas que iban mal y tuvieron que reducir costes nos llegaban a decir que las analíticas no eran obligatorias. Hubo quien pasó a hacer uno o dos análisis al año cuando antes los hacían todos los meses. Imagina el bajón. Pero intentamos adaptarnos en esos momentos malos, abriendo nuestra oferta de servicios en la que hemos gestionado y llevado a cabo cursos de formación profesional, con programas para el empleo de la Junta de Andalucía.

También hubo una época muy buena cuando el carné de manipulador de alimentos había que renovarlo cada cuatros años, que con el último cambio de normativa la empresa pone su propia frecuencia para formar al personal. Como en las empresas no suele haber educación en la prevención, hay empresas que sólo quieren cumplir con la inspección; prevención, cero. Sólo demandan la formación cuando se lo requieren tras una inspección o similar. Siempre lo hacen cuando ya se lo piden.

Nuestra trayectoria, a nivel general, siempre ha sido favorable. Hemos ido aprendiendo, en continua formación y cualificación, cogiendo más clientes y prestando más servicios. Y a día de hoy sabemos controlar más el mercado. Nosotros, al menos, ya tenemos una cartera grande y, por suerte, siempre hay empresas que nos están pidiendo algún servicio. Y siempre están las empresas nuevas, que nosotros los dirigimos hasta que cuentan con los permisos favorables.

Están ubicados en Antequera (calle Obispo, 21) pero, ¿hasta dónde llega el radio de acción de la empresa?

Trabajamos con empresas de Antequera y la comarca principalmente por nuestro tipo de empresa. Somos cinco actualmente. Todas mujeres. Pero, como digo, en el trabajo no hay fronteras y llegamos hasta donde pueden nuestras posibilidades: Vélez-Málaga, Torremolinos, Marbella… Cada año nos entran clientes de esas zonas de la Costa del Sol e incluso de otras provincias. He de subrayar que todo esto se consigue gracias al equipo que me acompaña.

¿Las empresas están concienciadas de la importancia en la prevención en el ámbito de la seguridad alimentaria?

Es mi pelea continua. Creo que cada vez están más concienciados, porque tienen que proteger la salud del cliente que es el consumidor final de sus productos. Y ese es nuestro trabajo ayudarlos a velar por la salud del consumidor final.

¿Y los consumidores?

Estamos ahora en una época donde hay más concienciación con ello. Aunque ahora también tenemos mucha sobreinformación: etiquetado de alimentos, las grasas, la sal, qué es más saludable, qué menos… No hay que confundir qué es más saludable, con seguro. Nosotros velamos por la seguridad, y si es más saludable, mejor